¿Cómo hacer una buena limpieza de rostro? - Medicina y Belleza
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¿Cómo hacer una buena limpieza de rostro?

La piel es el órgano más amplio que tenemos. Pero, en determinadas zonas del cuerpo, tiende a ser más sensible que en otras. Esto genera que se puedan tener problemas de piel en ciertas partes del cuerpo y no en otras. Uno de esos sitios sensibles es el rostro.

Muchas son las formas de cuidar el rostro. Sin embargo, la mayor parte de ellas dependerá de las características de la piel de cada persona en particular. Pero sí hay algo que se repite en todos y cada uno de los casos: la limpieza es lo más importante.

La importancia de la limpieza del rostro

Si tenemos piel grasa, el dermatólogo nos va a dar una serie de recomendaciones y tratamientos. Lo mismo si padecemos de piel extremadamente seca. Pero siempre, en todos los casos y sin excepción, será importante poner énfasis en la limpieza.

Pero ¿por qué es tan importante? Pensemos en la cantidad de factores a los que nos exponemos todos los días. El polvo, los pelos de animales, el humo, la contaminación del ambiente, entre otros. También, si estamos todo el día afuera, podemos transpirar, especialmente si sufrimos de piel grasa. Por esta razón, cuando llegamos a la noche a la casa y antes de irnos a dormir, es indispensable limpiar el rostro. Esto es así porque es la única manera de eliminar correctamente todas las impurezas y restos con los que nuestro rostro se ha enfrentado a lo largo del día.

Pero antes de dormir no es el único momento en el que debemos poner énfasis en la limpieza del rostro. También debemos hacerlo apenas nos levantamos. Esto refiere a que, durante la noche, mientras dormimos, nuestro rostro libera toxinas constantemente. Estas quedan almacenadas en la superficie de la piel, especialmente del rostro. Además, en los días calurosos, podemos tener tendencia a transpirar mientras dormimos. Por ello, la limpieza es esencial para comenzar el día.

Opciones de limpieza de rostro

Hay muchas formas de limpiar el rostro. Hoy en día, la lógica de contar solamente con agua y con jabón tradicional ha quedado en el pasado. Eso permite que cada persona pueda acceder a los productos y métodos que su piel necesita para una limpieza adecuada. Así como no todos los productos, ni todas las cremas o protectores solares son igualmente buenos para todos los tipos de piel, tampoco lo son todos los tipos de limpieza. A continuación, te contamos cuáles son las formas en que podés llevar adelante la limpieza diaria de tu rostro.

Profunda

Cuando se habla de limpieza profunda, se está haciendo referencia a algo que no sólo puede eliminar la suciedad, sino también el maquillaje y la grasa acumulada. La mejor manera es aplicando un desmaquillante. Este debe ser el adecuado para cada tipo de piel. Hoy, en el mercado podemos encontrar una gran diversidad de desmaquillantes. Cada piel reacciona diferente a los componentes de cada uno de ellos. Por esa razón, es importante consultar con un especialista que pueda decirnos cuál es el mejor desmaquillante para las características de nuestra piel. Una vez que lo tengamos, vamos a aplicarlo en función de sus modos de uso, retirando en general los excesos posteriores con un algodón y lavando con agua tibia.

En lo que refiere al lavado posterior al retiro del maquillaje, es importante también conocer con qué podemos hacerlo. No todas las personas pueden usar cualquier tipo de jabón que se tenga en el hogar. En los casos de pieles sensibles o alérgicas, es importante contar con un jabón que no altere el ph o que esté fabricado a partir de elementos naturales. En cuanto a la temperatura del agua, se recomienda en general que esta sea tibia. Es así porque el agua caliente puede llegar a irritar y enrojecer la piel.

Exfoliante

La exfoliación es una práctica que tiene como objetivo fundamental eliminar las células muertas que se van acumulando en la piel con el paso de los días. Algo que cabe destacar es que no es un procedimiento que pueda llevarse a cabo todos los días. En general, no se recomienda exfoliar más de una o dos veces por semana, especialmente en el rostro. En el resto del cuerpo es posible hacerlo hasta tres veces, pero sólo si la piel de la persona que lo hace no es extremadamente sensible.

La exfoliación es un proceso que muchas personas adoran. Esto es así porque, tras hacerla, la piel se siente mucho más fresca, más limpia, más suave. Además, es posible combatir acné y áreas del cuerpo con piel gruesa o áspera.

Al igual que sucede con los desmaquillantes y los jabones, hoy hay una gran diversidad de opciones en el mercado para llevar a cabo la exfoliación. Se puede hacer con cremas exfoliantes, con jabones con semillas naturales que también cumplen ese rol, con mascarillas naturales, entre otros. Además, existen tratamientos profesionales de exfoliación que pueden hacerse para mejorar sustancialmente las características, la salud y la belleza de la piel.

Lociones

Si de eliminar las imperfecciones de la piel se trata, las lociones son grandes amigas. Cuando hablamos de lociones nos estamos refiriendo a las astringentes o tónicas. Estas, en la limpieza cotidiana, cumplen el rol final de la limpieza. Además, son las que se encargan de cerrar los poros, para que no se produzca acumulación de suciedad que pueda acabar en puntos negros. También son excelentes para combatir el acné en el rostro.

Sin embargo, no todos los astringentes o tónicos son buenos para todas las pieles. En el caso de las pieles más sensibles, lo recomendable es acudir a un profesional que pueda recomendar una loción leve, buena para ese tipo de piel, sin daños para la misma.

Cremas

El siguiente paso, posterior a las lociones, es la crema. Si se adquiere el hábito, lo mejor de la crema es aplicarla dos veces al día, tanto durante el invierno como durante el verano. Cada tipo de piel trae consigo una crema ideal, lo cual puede ser consultado con un profesional idóneo. Sin embargo, en reglas generales, se recomienda el uso de cremas humectantes para la noche, ya que es el plazo en el que la piel se encuentra más predispuesta para la absorción de todos los nutrientes que ha perdido durante la actividad diaria. Y, a la mañana, puede ser una buena alternativa una crema hidratante. En este último caso, se recomienda apostar por cremas que cuenten con protección solar, para afrontar el día. En caso de no ser así, se puede colocar la crema temprano, a fin de darle tiempo a la piel para que la absorba, pudiendo poner luego protector solar media hora antes de salir de la casa.

Mascarillas

Si se llevan a cabo de forma correcta los pasos mencionados con anterioridad, las mascarillas no se convierten en algo fundamental. Sin embargo, si se quieren garantizar excelentes resultados, lo que se puede hacer es aplicar mascarillas al menos dos veces a la semana. Puede hacerse antes de irse a dormir, posteriormente al baño. Es una buena manera de mantener la piel en excelentes condiciones y potenciar los resultados de todo lo mencionado hasta este punto.

¿De qué manera hacer una limpieza facial?

Ahora, vamos a hablar de las técnicas para llevar adelante una limpieza facial profunda y completa. Vamos a mencionar los métodos a seguir cuando no se puede acudir a una limpieza de cutis, pero se quiere mantener la piel en las mejores condiciones posibles. Seguí los pasos que te vamos a comentar a continuación y dejá tu piel perfecta sin demasiado esfuerzo.

Hacer un baño de vapor

Lo que conocemos comúnmente como el baño de vapor, tiene por objetivo fundamental el de abrir los poros. Que los poros estén abiertos es lo que nos va a permitir limpiar en profundidad, eliminando correctamente todas las impurezas que se acumulan en esa parte de la piel. Además, es la mejor manera para eliminar correctamente todas las espinillas y los puntos negros. Lo podemos hacer, gracias a esto, sin la necesidad de apretar, lastimarnos y dejar huecos en nuestra piel.

Hay diferentes formas de hacer el baño de vapor. Una de ellas es en el baño. Allí, lo que podemos hacer es dejar abierta la ducha durante un tiempo (hasta que veamos que el baño se cubre de vapor). Para ello vamos a tener la puerta del mismo completamente cerrada, para que no se vaya. Una buena forma de hacerlo si se quiere ahorrar tiempo, es luego de bañarnos, ya que le damos el tiempo suficiente a la ducha para generar vapor para cuando salgamos.

Pero si se quiere garantizar el máximo efecto del baño de vapor, lo vamos a hacer de otra manera. Para ello vamos a necesitar fundamentalmente una olla. La vamos a poner a calentar con agua y algo de tomillo. Una vez que hierva, en vez de apagarlo vamos a bajar el fuego. Vamos a apoyarnos de forma que estemos cómodos con la cara sobre la olla (con cuidado de no estar lo suficientemente cerca como para sentir que nos quemamos y que la piel se acabe irritando). Para mejorar los efectos y que el vapor no se vaya, vamos a colocar una toalla sobre la cabeza, que cuelgue a los costados de la olla sin llegar a tocar el fuego (¡mucho cuidado con esto!). Vamos a permanecer en esta posición durante al menos 15 minutos.

Limpieza

Luego del baño de vapor, vamos a proceder a la limpieza de las impurezas. Hay personas que, para hacerlo, se sacan los puntos negros con sus propias manos. Si se quiere hacer eso, es importante enrollar en los dedos que se vayan a usar un poco de papel higiénico. Lo que eso va a permitir es que la suciedad de las manos no llegue a las zonas que acabamos de “lastimar” eliminando puntos negros.

En caso de que no se quiera hacer de esta manera, se puede acudir a los exfoliantes. Con los poros bien abiertos gracias al baño de vapor, el efecto de los exfoliantes va a ser mucho más sencillo de conseguir, pudiendo aumentar considerablemente la cantidad de extracciones de puntos negros y de espinillas.

Nutrición

Para obtener buenos resultados, una vez que terminamos la limpieza, vamos a sellar la piel con una mascarilla de nutrición. Al estar la piel sensible como consecuencia de la apertura de los poros y de la exfoliación, va a ser mucho más sencillo que ésta absorba los nutrientes de la mascarilla. Eso va a favorecer considerablemente los resultados obtenidos a partir de la misma. Al mismo tiempo, la mascarilla va a cumplir una segunda función, que es la de calmar la piel tras los procesos un poco agresivos a que se ha enfrentado.

Hidratación

Por último, para tener una piel brillante, limpia, suave y fresca, vamos a proceder a colocar una crema hidratante. El hidratante es algo que debemos tener a mano todos los días si queremos mantener el buen estado de salud y de belleza de la piel. Además, así vamos a darle todo lo que necesita para descansar tranquila y levantarnos al día siguiente de la mejor manera, con la piel que queremos.

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